Protección de Datos Personales: Hábitos simples para navegar con seguridad en internet
- María Ibarra
- 27 ene
- 4 Min. de lectura
Proteger tus datos personales no requiere conocimientos técnicos avanzados: adoptar hábitos simples como verificar enlaces, configurar cookies, usar sitios seguros y mantener dispositivos actualizados, reduce significativamente los riesgos al navegar y comprar en internet.
La seguridad digital depende de decisiones informadas, no de cadenas virales: entender cómo se usan tus datos y aprovechar las herramientas oficiales de privacidad te permite usar internet con mayor confianza y control.
Ciudad de México, enero de 2026.- Desde el 2006, cada 28 de enero se conmemora el Día Internacional de la protección de datos personales, una fecha que no pierde relevancia con el tiempo. Hoy usamos internet para casi todo: pagamos, compramos, trabajamos, pedimos comida, vemos series y hablamos con quienes queremos. Está tan integrado a nuestra vida diaria que, muchas veces, dejamos de preguntarnos qué pasa con nuestra información personal mientras navegamos.
En el marco del Día Internacional de la Protección de Datos Personales, especialistas coinciden en algo clave: no se trata de tener miedo ni de volverse experto en tecnología, sino de adoptar hábitos sencillos que ayuden a reducir riesgos y a tomar mejores decisiones digitales.

Cada cuenta que creamos, cada app que descargamos y cada sitio que visitamos deja un rastro de información. Muchas plataformas utilizan estos datos para análisis internos o para mostrar publicidad personalizada. No siempre es algo negativo, pero sí conviene entenderlo y decidir conscientemente qué queremos compartir y con quién.
“Muchas personas creen que proteger sus datos requiere conocimientos técnicos avanzados, cuando en realidad empieza con algo más básico: detenerse un segundo antes de dar clic y entender qué está pasando detrás”, explica Armando Vázquez Estrada, especialista en Data Operations en un banco internacional y aliado de Fundación CTR. “La seguridad digital no va de paranoia, va de criterio. Saber identificar señales de alerta y usar las herramientas que ya existen marca una gran diferencia”, señala.
¿Cuáles son los errores más comunes que cometemos?
Uno sigue siendo abrir enlaces sin verificar su origen. Correos, mensajes de WhatsApp, SMS o mensajes privados en redes sociales son una de las principales vías de fraude digital, especialmente cuando apelan a la urgencia o a la presión.
También es importante revisar el remitente. Un correo que aparenta ser de una empresa, pero llega desde un dominio genérico como @gmail o @hotmail, debería levantar sospechas. Lo mismo ocurre con páginas mal diseñadas, con errores ortográficos o que se vean raras. En internet, la intuición también cuenta.
Otro punto clave es evitar descargar archivos desde sitios desconocidos y no usar redes Wi-Fi públicas para entrar a aplicaciones bancarias o realizar pagos. Mantener el celular, el navegador y las apps actualizadas no es solo una cuestión estética: muchas actualizaciones corrigen fallas de seguridad que pueden ser aprovechadas por terceros.

¿Qué son las cookies?
Son pequeños archivos que los sitios guardan para recordar información del usuario. Algunas son necesarias para que una página funcione correctamente; otras sirven para análisis de navegación o para mostrar anuncios personalizados. Aceptar sólo las cookies necesarias y usar la opción de “configurar cookies” cuando esté disponible permite decidir qué tanto queremos que una página nos conozca.
Algo similar ocurre con el famoso candado que aparece en la barra del navegador. Esto indica que la información viaja cifrada, es decir, “revuelta” de tal forma que solo el sitio correcto puede leerla. Esto protege contraseñas y pagos, aunque no garantiza que la página sea legítima. Si el navegador advierte que un sitio no es seguro, lo mejor es salir.
¿Y cuando compramos en línea?
Antes de ingresar los datos de una tarjeta, conviene asegurarse de que el sitio sea el oficial. Existen páginas falsas que imitan casi a la perfección a las reales. Verificar que el URL comience con https://, evitar ingresar información desde enlaces recibidos por mensajes y no guardar datos de pago en sitios que no se usan con frecuencia, son prácticas recomendadas.
Cada vez más bancos ofrecen tarjetas digitales con claves temporales, y plataformas como PayPal permiten pagar sin compartir información sensible con cada sitio. Usarlas reduce significativamente el riesgo.
No caigas en cadenas virales que prometen proteger tus datos. Reenviar mensajes o cadenas que prometen “proteger tu información” no tiene ningún efecto legal ni técnico. No activa ninguna protección, no cambia configuraciones y, en algunos casos, puede incluso representar un riesgo si incluye enlaces fraudulentos.

La protección real de los datos personales está en informarse, leer avisos de privacidad, ajustar configuraciones de seguridad y utilizar las herramientas oficiales que ofrecen navegadores, aplicaciones y dispositivos.
“No necesitas ser ingeniero ni experto en ciberseguridad para cuidar tu información; internet no es algo a lo que haya que temer, sino una herramienta poderosa. Bien usada, puede jugar a tu favor”, concluye Vázquez Estrada.
En un entorno cada vez más digital, la protección de los datos personales empieza con decisiones informadas, atención y sentido común. Tus datos valen, tu dinero vale y casi siempre, puedes prevenir con tomarte un segundo antes de dar clic.