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Amamantar no es solo alimentar: todo lo que debes saber sobre la lactancia materna

La Semana Mundial de Lactancia Materna (1 al 7 de agosto), nos recuerda que dar el pecho es mucho más que un acto biológico. Es un derecho, una decisión y, sobre todo, una práctica que necesita apoyo real para sostenerse.


Si alguna vez escuchaste que la lactancia materna "sale sola" o que "es lo más natural del mundo", probablemente sabes que eso no siempre es así. Para muchas madres y familias, amamantar es también uno de los procesos más retadores de los primeros meses de vida. Y aunque la ciencia lleva décadas diciéndonos que es la mejor opción de alimentación para los bebés, en México todavía estamos lejos de lograrlo.


Cada año, del 1 al 7 de agosto, se celebra la Semana Mundial de Lactancia Materna, una campaña global que desde 1992 coordina la Alianza Mundial pro-Lactancia Materna (WABA) con el respaldo de la OMS y UNICEF. Este 2026, el lema es claro y directo:


"Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona."


No es un llamado a empezar de cero. Es una invitación a revisar qué estrategias ya tienen evidencia sólida, qué avances hemos logrado y sobre todo dónde aún hay brechas que cerrar. Aquí, la Promoción de la Salud hace hincapié, en donde no basta solo con informar; sino hay que crear condiciones para que las personas puedan actuar.


Bebé mamando en brazos de una madre con suéter rosa, en un ambiente cálido y acogedor.

¿Por qué importa tanto la lactancia materna?


“Los beneficios van mucho más allá de los primeros meses”


La leche materna es, en términos nutricionales, el alimento más completo y adaptado que existe para un recién nacido. No es un alimento estático: es sorprendente como su composición cambia semana a semana, incluso durante la misma toma, para responder exactamente a lo que el bebé necesita en cada momento. Eso no lo puede replicar ninguna Fórmula Comercial Infantil (FCI), por más avanzada que sea.


Pero su función va más allá de la nutrición. La leche materna actúa como una primera línea de defensa inmunológica. Contiene anticuerpos, enzimas y factores de crecimiento que protegen al bebé de infecciones respiratorias, diarreas, infecciones de oído y otras enfermedades frecuentes en la primera infancia. De hecho, la OMS la describe como la primera vacuna que recibe un niño.


Y si pensabas que los efectos se acaban cuando el bebé crece, hay más. La evidencia científica muestra que los niños que fueron amamantados tienen menor riesgo de desarrollar algunas enfermedades crónicas como, sobrepeso, obesidad y diabetes tipo 2 en etapas posteriores de la vida. También se observa un menor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante y de algunos tipos de leucemia infantil.


Los beneficios también se ven reflejados en la madre. Amamantar reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario, favorece la recuperación uterina después del parto y ayuda a espaciar los embarazos de forma natural, aunque esto no sustituye a un método anticonceptivo formal. A largo plazo, las mujeres que amamantaron tienen menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.


13 % 

menos riesgo de sobrepeso y obesidad en niños amamantados (OPS/OMS) 

35 % 

menor riesgo de diabetes tipo 2 con lactancia prolongada (OPS/OMS) 

11.6 % 

de la mortalidad infantil (menores de 5 años) se relaciona con lactancia subóptima (OMS) 



Familia sonriente con una niña pequeña al aire libre; los padres la sostienen junto a un árbol, en un ambiente cálido.

¿Cuánto tiempo recomienda la OMS?


La Organización Mundial de la Salud tiene una posición muy clara al respecto: lactancia materna exclusiva (LME) durante los primeros seis meses de vida, sin introducir ningún otro alimento ni agua. A partir del sexto mes, se recomienda continuar amamantando mientras se agregan alimentos complementarios, y sostener la lactancia hasta los dos años o más, si la madre y el bebé así lo desean.


"Exclusiva" significa exactamente eso: solo leche materna. Sin agua, sin infusiones, sin jugos, sin FCI (Fórmulas Comerciales Infantiles). Esto sorprende a muchas familias, especialmente en contextos donde existe la creencia de que el bebé tiene sed y necesita agua adicional. La realidad es que la leche materna es suficiente: contiene el agua y los nutrientes que el bebé necesita durante esos primeros seis meses.


La primera hora de vida también importa. Iniciar la lactancia en la primera hora después del nacimiento mejora significativamente las posibilidades de que se establezca de forma exitosa y duradera. Ese primer contacto piel con piel, activa reflejos tanto en el bebé como en la madre lo cual facilitan todo el proceso.


Como dato importante: El calostro, esa primera leche amarillenta y espesa que produce el cuerpo en los primeros días, es especialmente rica en anticuerpos y proteínas. Algunas personas creen erróneamente que "no sirve" porque se ve diferente a la leche madura. Al contrario: es el alimento más valioso que puede recibir un recién nacido.


Madre en hospital amamanta a un recién nacido en brazos, con manta blanca; escena íntima y tierna.

La realidad en México: entre los avances y las brechas


México tiene un desafío serio en esta materia. Según los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), solo el 34.2 % de los bebés menores de seis meses en nuestro país recibe lactancia materna exclusiva. La meta global para 2030, fijada por la OMS, es del 70 %. Estamos prácticamente a la mitad del camino.


Pero hay otro dato que duele más: menos del 50 % de los bebés en México son puestos al seno materno durante la primera hora de vida. Ese primer contacto, que como mencionamos tiene un impacto enorme en el éxito de la lactancia, sigue siendo una oportunidad perdida para demasiadas familias.


El Foro Nacional de Lactancia Materna 2025, convocado por la Secretaría de Salud, la OPS/OMS y UNICEF México, revisó diez años de avances y dejó sobre la mesa algunos de los retos más urgentes. Uno de los más estructurales: la licencia de maternidad en México es de apenas 12 semanas, cuando la OMS recomienda al menos 24 para que la lactancia exclusiva pueda establecerse y mantenerse.


34.2 % 

de bebés menores de 6 meses con lactancia exclusiva en México (Ensanut) 

70 % 

es la meta global de la OMS para lactancia exclusiva en 2030 

12 sem 

de licencia de maternidad en México vs. 24 que recomienda la OMS 

“Las desigualdades también son un factor determinante. Una madre con secundaria terminada tiene una probabilidad del 45.5 % de mantener la lactancia exclusiva, mientras que una mujer sin escolaridad tiene menos del 21 %”.

Madre amamanta a un bebé en brazos; escena íntima con luz suave y fondo gris.

Esto nos dice algo importante: el problema no está en la biología, está en el acceso a información, apoyo y condiciones de vida adecuadas.


El costo de no amamantar no es solo de salud. “UNICEF México estima que las consecuencias en salud infantil derivadas de prácticas inadecuadas de lactancia generan entre 745 millones y 2,400 millones de pesos anuales en costos para el sistema de salud. A eso hay que sumarle el impacto ambiental: la producción, envasado y transporte de FCI genera residuos y emisiones que la lactancia materna no produce”.


Desde la Promoción de la Salud: el problema no es solo información


Una de las enseñanzas centrales de la Promoción de la Salud es que informar no es suficiente.


Podemos decirle a una madre todos los beneficios de la lactancia y son muchos, pero si ella no tiene el tiempo, el espacio, el apoyo familiar, el acceso a un profesional capacitado o las condiciones laborales para amamantar, esa información no se convierte en acción.

La promoción de la salud trabaja sobre los determinantes sociales: los factores estructurales que hacen que unas personas tengan más facilidad que otras para adoptar conductas saludables. En el caso de la lactancia, esos determinantes incluyen la política laboral, el sistema de salud, las normas culturales, la publicidad de Formulas Comerciales Infantiles y el acceso a redes de apoyo.


Así mismo, “La Carta de Ottawa que es un documento fundamental de la Promoción de la Salud, estableció desde 1986 que la salud se construye en los entornos donde la gente vive, trabaja y crece”. Eso aplica perfectamente aquí: una madre que trabaja en una empresa sin lactario, sin tiempo para extracción de leche y sin licencia suficiente, no está fallando. Está siendo fallada por un entorno (sistema) que no la acompaña.


Por eso la Semana Mundial de Lactancia Materna no es solo una campaña de concientización. Es también un llamado a gobiernos, empleadores, sistemas de salud y comunidades para que asuman su parte de responsabilidad.


La lactancia materna es una responsabilidad compartida. No puede recaer solo en la madre. - Posición de la OMS y UNICEF, reiterada en la campaña 2026



Madre sentada en sala moderna amamanta a un bebé mientras usa un portátil; cuna, sofá gris y mesas redondas al fondo.

¿Qué puede hacer cada quién?


Desde el enfoque de promoción de la salud, la respuesta a ese "¿qué hago yo?" varía dependiendo del rol que tienes. No es lo mismo lo que puede hacer una familia que lo que debe hacer una institución. Aquí va una guía práctica:


  • Si eres mamá o estás embarazada: infórmate antes del parto. Conocer cómo funciona la lactancia, qué es el calostro, cómo es una buena posición y qué hacer si hay dificultades al inicio puede marcar toda la diferencia. Busca una red de apoyo a la lactancia en tu comunidad o hospital. Y recuerda: pedir ayuda no es señal de que algo está mal, es señal de que quieres hacerlo bien.


  • Si eres pareja, familiar o persona cercana: tu papel importa más de lo que crees. El apoyo emocional, la ayuda con las tareas del hogar y evitar comentarios desalentadores ("¿ya no tienes leche?", "el bebé se quedó con hambre") son factores que tienen un impacto real en que la lactancia continúe o no.


  • Si eres profesional de salud: la capacitación en consejería de lactancia es una herramienta clínica, no un extra. Muchas mujeres abandonan la lactancia en las primeras semanas por falta de orientación técnica en el posparto inmediato. Una buena consejería en esas primeras horas puede sostener meses de lactancia exitosa.


  • Si eres empleador o trabajas en recursos humanos: la Ley Federal del Trabajo establece el derecho a dos descansos de 30 minutos para la extracción de leche durante la jornada laboral. Garantizar ese derecho, habilitar un espacio digno y apoyar la licencia de maternidad completa no es un favor: es una obligación legal y una inversión en salud.


  • Si tienes voz en políticas públicas o en tu comunidad: exige que los hospitales y centros de salud cuenten con personal capacitado en lactancia, que se respete el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, que regula precisamente la publicidad y distribución de Formulas Comerciales Infantiles y que se amplíe la licencia de maternidad. Estos cambios no llegan solos.


Un dato para tener presente. México es uno de los países con menor prevalencia de lactancia materna en América Latina. No porque las madres mexicanas no quieran amamantar, sino porque el entorno laboral, cultural y de salud históricamente no ha creado las condiciones para que lo logren. Cambiar eso es posible, pero requiere acción en varios frentes al mismo tiempo.
Recién nacida llorando, sostenida por unas manos, con fondo desenfocado y tonos cálidos.

Mitos frecuentes que vale la pena desmentir


Hay creencias que siguen muy presentes sobre la lactancia que no tienen base científica y que, sin querer, llevan a muchas madres a abandonarla antes de tiempo. Algunos de los más comunes:


  • "Tengo poca leche." Es la razón más frecuente que se da para introducir FCI en los primeros meses, y en la mayoría de los casos no refleja una verdadera insuficiencia de producción. La producción de leche funciona por oferta y demanda: mientras más succiona el bebé, más leche produce el cuerpo. La percepción de "poca leche" suele relacionarse con una técnica incorrecta, tomas poco frecuentes o falta de apoyo, no con una incapacidad fisiológica.

  • "Las FCI son igual de buenas que la leche materna." Las Fórmulas Comerciales Infantiles han mejorado mucho con los años, pero no pueden replicar la complejidad de la leche materna. No contienen anticuerpos vivos, no se adaptan a las necesidades cambiantes del bebé y no tienen la misma composición de grasas, proteínas y factores bioactivos. Son una alternativa válida cuando la lactancia no es posible, pero no son equivalentes. 

  • "Si el bebé llora, es que tiene hambre y no lo estás llenando." Los bebés lloran por muchas razones: temperatura, contacto, gases, estimulación, sueño. El llanto no es indicador confiable de ingesta insuficiente. El peso del bebé y la cantidad de pañales mojados son indicadores mucho más precisos.

  • "Dar pecho duele, es normal." El dolor intenso y sostenido al amamantar no es normal: es una señal de que algo generalmente la posición o el agarre necesita corregirse. Con orientación adecuada, la gran mayoría de los problemas de dolor se resuelven.


El laboratorio también cuida a los bebés, aunque no lo veamos


Detrás de cada recomendación profesional hay años de análisis y mediciones. Cuando un médico te dice que la leche materna protege al bebé de infecciones, o que reduce el riesgo de obesidad en el futuro, esa afirmación no surge de la nada. Viene de estudios que tardaron años en realizarse, que analizaron muestras de leche, midieron anticuerpos, compararon grupos de niños a lo largo del tiempo y evaluaron resultados en laboratorio. Sin esa base científica, las recomendaciones clínicas no existirían.


Pero el laboratorio no solo aparece en la investigación académica. Está presente en el día a día de la atención a madres y bebés de formas que quizás no imaginamos. Por ejemplo, los bancos de leche humana espacios donde se recolecta, procesa y distribuye leche materna pasteurizada para bebés prematuros o enfermos que no pueden recibir la leche de su propia madre dependen por completo de análisis de laboratorio para garantizar que esa leche sea segura: pruebas microbiológicas, control de temperatura, verificación de calidad nutritiva. Podemos decir que, sin laboratorio, no hay banco de leche que funcione.



Persona sosteniendo un sacaleches con un biberón de leche; fondo desenfocado en tonos azules, ambiente tranquilo.

También en los hospitales, cuando un recién nacido tiene niveles de bilirrubina elevados (ictericia neonatal) o cuando se sospecha que el bebé no está ganando peso de forma adecuada, son los análisis clínicos los que orientan la decisión médica: ¿seguir con lactancia exclusiva?, ¿complementar?, ¿intervenir? Los resultados del laboratorio le dan al equipo de salud la información que necesita para tomar esa decisión con seguridad.


Incluso la investigación sobre la composición de la leche materna sigue activa. Hoy sabemos más que nunca sobre su impacto en el microbioma intestinal del bebé ese conjunto de microorganismos que viven en el intestino y que influyen en el sistema inmune, el estado de ánimo y el metabolismo a lo largo de toda la vida. Ese conocimiento viene de laboratorios equipados con tecnología de análisis microbiológico y molecular que hace apenas veinte años no existía. 

En pocas palabras: el laboratorio no está al margen de la historia de la lactancia materna. Es parte de ella, aunque trabaje en silencio.


Desde la Promoción de la Salud, esta mirada nos importa. No basta con que el conocimiento científico exista: tiene que llegar a las comunidades de una forma que sea útil, comprensible y accionable. Cuando una partera, una enfermera comunitaria o una promotora de salud puede decirle a una madre "sabemos que tu leche es suficiente porque hay estudios que lo demuestran” ese conocimiento deja de ser exclusivo del laboratorio y se convierte en una herramienta de empoderamiento. La ciencia del laboratorio, bien comunicada y distribuida, les da a las familias, y especialmente a las madres, argumentos sólidos para tomar decisiones informadas, para resistir presiones externas y para confiar en su propio cuerpo. En ese sentido, el laboratorio y la promoción de la salud no son mundos separados: son aliados naturales en la construcción de comunidades más saludables y autónomas.


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Referencias:

1. Organización Mundial de la Salud (OMS). Lactancia materna. Ginebra: OMS; 2023. Disponible en: https://www.who.int/es/health-topics/breastfeeding

2. OMS/UNICEF. Metas mundiales de nutrición 2025: documento normativo sobre lactancia materna. Ginebra: OMS; 2014. WHO/NMH/NHD/14.7.

3. Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS). Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona. Semana Mundial de Lactancia Materna 2026. Washington, D.C.: OPS; 2026.

4. OPS/OMS México. 9º Foro Nacional de Lactancia Materna 2024. Ciudad de México: OPS; septiembre 2024. Disponible en: https://www.paho.org/es/noticias/11-9-2024

5. Secretaría de Salud / OPS-OMS / UNICEF México. Foro Nacional de Lactancia Materna 2025: 10 años, 10 avances, 10 retos. Ciudad de México; 2025.

6. UNICEF México. Lactancia materna. Ciudad de México: UNICEF; 2023. Disponible en: https://www.unicef.org/mexico/lactancia-materna

7. Instituto Nacional de Salud Pública (INSP). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2022. Cuernavaca: INSP; 2023.

8. OPS/OMS. Lactancia materna y alimentación complementaria. Washington, D.C.: OPS; 2023. Disponible en: https://www.paho.org/es/temas/lactancia-materna-alimentacion-complementaria

9. OMS/OPS. Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026. Washington, D.C.: OPS; 2026. Disponible en: https://www.paho.org/es/eventos/lactancia-materna-para-comienzo-sostenible-vida-fortalecer-lo-que-funciona

10. OMS/UNICEF. Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna. Ginebra: OMS; 1981 (actualizado 2017).

11. OMS. Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud. Primera Conferencia Internacional sobre Promoción de la Salud. Ottawa, Canadá: OMS; 1986.

12. Cámara de Diputados. Ley Federal del Trabajo. Artículos 170 y 171. México: DOF; última reforma 2021.

13. REDIM. Lactancia materna en la primera infancia en México (2023). Blog de datos e incidencia política. Ciudad de México: REDIM; mayo 2025.

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