¿Por qué la lactancia materna es clave para la salud del bebé y la madre?
- Maribel Guerrero

- hace 3 días
- 6 Min. de lectura
La lactancia materna aporta nutrición, protección inmunológica y beneficios para toda la vida. Descubre por qué es fundamental para la salud del bebé y la madre.
¿Qué es la lactancia materna y por qué es tan importante?
La lactancia materna es la forma natural de alimentar a los bebés durante sus primeros meses de vida y una de las estrategias de salud pública más importantes para el bienestar infantil.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los bebés reciban lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, iniciando idealmente durante la primera hora después del nacimiento. Posteriormente, debe complementarse con otros alimentos adecuados, mientras la lactancia puede continuar hasta los dos años o más, dependiendo de la decisión de la madre y el niño.

A pesar de estas recomendaciones, en México aún existen retos importantes. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), solo 28.4% de los bebés reciben lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, y menos de la mitad inicia la lactancia en la llamada “hora de oro”, es decir, durante la primera hora después del nacimiento.
Promover la lactancia materna no solo beneficia a los bebés y a las madres, sino que también tiene impactos positivos en la salud pública, la economía familiar y el medio ambiente.
Lactancia materna: nutrición y protección para toda la vida
La leche materna es un fluido biológico complejo y dinámico que contiene proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales y compuestos bioactivos esenciales para el desarrollo del bebé.
Uno de sus aspectos más fascinantes es que su composición cambia constantemente para adaptarse a las necesidades del lactante.
Por ejemplo, la leche materna puede variar según:
la etapa de la lactancia
el momento del día
la duración de cada toma
las características de la madre y el bebé
Incluso cuando la alimentación de la madre cambia, la leche materna continúa siendo la mejor opción nutricional para los lactantes.
Además de proporcionar energía y nutrientes, la leche materna contiene anticuerpos, células inmunológicas y factores protectores que ayudan a fortalecer el sistema inmunológico del bebé.

Beneficios de la lactancia materna para el bebé
Diversas investigaciones han demostrado que la lactancia materna reduce significativamente el riesgo de enfermedades durante la infancia.
Entre sus principales beneficios se encuentran:
Fortalece el sistema inmunológico: Los bebés alimentados con leche materna reciben anticuerpos que ayudan a protegerlos contra infecciones.
Reduce enfermedades infecciosas: Se ha asociado con menor riesgo de diarreas, infecciones respiratorias, otitis media e infecciones urinarias.
Favorece el desarrollo digestivo: La leche materna es más fácil de digerir y ayuda al desarrollo adecuado del sistema gastrointestinal.
Disminuye la mortalidad infantil: Especialmente durante los primeros meses de vida.
Promueve un desarrollo saludable: Contribuye al crecimiento adecuado y al desarrollo neurológico del bebé.
Estos beneficios no solo impactan la salud inmediata del lactante, sino que también pueden influir positivamente en su bienestar a largo plazo.

Beneficios de la lactancia materna para la madre
La lactancia materna no solo beneficia al bebé. También aporta importantes ventajas para la salud física y emocional de la madre, tanto a corto como a largo plazo.
Diversos estudios han demostrado que amamantar puede ayudar al cuerpo de la mujer a recuperarse después del parto y disminuir el riesgo de algunas enfermedades en el futuro.
Entre los principales beneficios se encuentran:
Favorece la recuperación después del parto: La lactancia estimula la liberación de oxitocina, una hormona que ayuda al útero a contraerse y volver a su tamaño normal, lo que reduce el sangrado después del parto.
Disminuye el riesgo de ciertos tipos de cáncer: Las mujeres que amamantan tienen menor riesgo de desarrollar cáncer de mama y cáncer de ovario, dos de las enfermedades más frecuentes en la población femenina.
Puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades metabólicas: La lactancia materna también se ha asociado con menor probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares en etapas posteriores de la vida.
Contribuye al bienestar emocional: El contacto cercano con el bebé durante la lactancia favorece la liberación de hormonas relacionadas con el apego y el bienestar, lo que puede ayudar a fortalecer el vínculo madre-bebé y reducir el estrés.
Es práctica y accesible: La leche materna siempre está disponible, a la temperatura adecuada y no requiere preparación ni costos adicionales, lo que también representa un beneficio económico para las familias.
En conjunto, estos efectos hacen que la lactancia materna sea una práctica con beneficios duraderos no solo para la infancia, sino también para la salud integral de las mujeres.

Mitos comunes sobre la lactancia materna
A pesar de la evidencia científica, todavía existen muchos mitos sobre la lactancia materna que pueden dificultar su práctica.
Algunos de los más frecuentes incluyen:
“Amamantar provoca que los senos se caigan”
No hay evidencia científica que respalde esta afirmación. Los cambios en el cuerpo de la mujer están relacionados principalmente con el embarazo y el paso del tiempo.
“Hay que comer ciertos alimentos para producir leche”
La producción de leche depende principalmente de la succión del bebé, no de alimentos específicos.
“El calostro debe desecharse”
Esto es falso. El calostro, la primera leche producida después del parto, es extremadamente valioso porque contiene altas concentraciones de anticuerpos y nutrientes.
“La lactancia siempre causa dolor”
Si la lactancia duele de forma constante, generalmente se debe a problemas de técnica o agarre que pueden resolverse con asesoría.
Combatir estos mitos mediante información científica confiable es clave para apoyar a las madres en este proceso.

Barreras que dificultan la lactancia materna
La decisión de amamantar no depende únicamente de la madre. Diversos factores sociales, culturales y estructurales pueden influir en la continuidad de la lactancia.
Entre las principales barreras se encuentran:
licencias de maternidad insuficientes
falta de información durante el embarazo
escaso acompañamiento del personal de salud
presión social o comentarios negativos
falta de espacios adecuados en el trabajo
poca educación sobre lactancia en programas de salud
Cuando las madres no reciben apoyo familiar, social o institucional, la probabilidad de abandonar la lactancia aumenta.
Por ello, es fundamental promover entornos que faciliten y protejan esta práctica.

Lactancia materna en la sociedad: apoyo familiar y cultural
La lactancia materna no debe verse únicamente como una responsabilidad individual de la madre. Se trata de una responsabilidad social compartida.
La cultura, las políticas públicas, el sistema de salud y el entorno familiar influyen directamente en la experiencia de la lactancia.
Uno de los desafíos actuales es la percepción social que limita la lactancia al ámbito privado o que sexualiza los senos, lo que provoca que muchas mujeres se sientan incómodas amamantando en público.
Sin embargo, amamantar es un acto natural y una necesidad básica del bebé, por lo que debe reconocerse como un derecho.
El papel del padre en la lactancia materna
Aunque la lactancia es realizada por la madre, el apoyo de la pareja o del padre es fundamental.
Cuando el padre participa activamente en el cuidado del bebé y en las tareas del hogar:
disminuye el estrés de la madre
aumenta la confianza para continuar con la lactancia
se fortalece el vínculo familiar
La lactancia materna puede convertirse en una experiencia compartida cuando existe acompañamiento emocional y apoyo en el entorno familiar.

Lactancia materna y políticas públicas
En los últimos años, el rol de las mujeres en la sociedad ha cambiado significativamente, especialmente por su mayor participación en el ámbito laboral.
Por esta razón, es fundamental implementar políticas públicas que favorezcan la lactancia materna, como:
licencias de maternidad adecuadas
descansos laborales para amamantar
salas de lactancia en espacios de trabajo
capacitación del personal de salud
campañas de información para la población
Estas acciones ayudan a construir entornos que permitan a las madres continuar con la lactancia sin afectar su vida profesional.
Conclusión
La lactancia materna es una de las intervenciones más efectivas para mejorar la salud infantil y materna. Proporciona nutrición ideal, fortalece el sistema inmunológico del bebé y favorece su desarrollo físico y emocional.
Sin embargo, para que más familias puedan beneficiarse de esta práctica, es necesario superar barreras sociales, culturales y estructurales que aún existen.
Promover la lactancia materna no es solo una decisión individual: es una responsabilidad colectiva que involucra a familias, profesionales de la salud, instituciones y a la sociedad en general.

Referencias bibliográficas
Morales López, S., Colmenares Castaño, M., Cruz‑Licea, V., Iñarritu Pérez, M. C., Maya Rincón, N., Vega Rodríguez, A., & Velasco Lavín, M. R. (2022). Recordemos lo importante que es la lactancia materna. Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM, 65(2), 9–26. https://www.medigraphic.com/pdfs/facmed/un-2022/un222c.pdf
Organización Panamericana de la Salud & Organización Mundial de la Salud. (2024). Lactancia materna y alimentación complementaria. https://www.paho.org/es/temas/lactancia-materna-alimentacion-complementaria
Instituto Nacional de Salud Pública. (2018). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018‑19: Resultados de lactancia materna en México. Recuperado de https://ensanut.insp.mx/encuestas/ensanut2018_informe_final
Organización Mundial de la Salud. (2019). Infant and young child feeding: Guideline. Ginebra, Suiza: OMS. Recuperado de https://www.who.int/data/nutrition/nlis/info/infant-and-young-child-feeding



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