Impacto de la Contaminación Acústica en Vertebrados Terrestres Urbanos de Nuevo León: Una Mirada Divulgativa
- Oscar Eduardo Covarrubias Treviño

- 12 feb
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 16 feb
Cuando pensamos en contaminación, solemos imaginar aire sucio, basura o ríos contaminados. Sin embargo, existe un tipo de contaminación invisible, siempre presente en las ciudades, y capaz de alterar profundamente la vida de los animales: la contaminación acústica.
El ruido constante de automóviles, industrias, maquinaria y actividades humanas genera un ambiente sonoro que no solo afecta a las personas, sino también a los vertebrados urbanos de Nuevo León: anfibios, reptiles, aves y mamíferos, los cuales dependen del sonido que emiten para sobrevivir. Su comunicación, su capacidad de detectar presas o depredadores, e incluso su reproducción, puede verse afectada

¿Por qué debemos prestar especial atención?
Porque estos animales cumplen funciones clave en los ecosistemas urbanos: regulan plagas, dispersan semillas, mantienen el equilibrio ecológico y sirven como indicadores de salud ambiental. Si sus poblaciones disminuyen, las ciudades también pierden calidad de vida.
Comprender cómo el ruido urbano altera sus vidas es esencial para construir ciudades más armoniosas tanto para humanos como para la fauna que las habita.
Este artículo nace de un interés particular: visibilizar cómo el ruido urbano afecta a los vertebrados que comparten la ciudad con nosotros, y promover una convivencia más responsable entre el desarrollo tecnológico, el diseño urbano y la vida silvestre. La intención es ofrecer información útil para biólogos, ecólogos, ingenieros ambientales, veterinarios, biotecnólogos, físicos, urbanistas y tomadores de decisiones, así como para cualquier persona interesada en construir ciudades más sostenibles y sensibles al entorno natural.

Anfibios urbanos: comunicación y reproducción afectadas
Los anfibios son quizás los más vulnerables al ruido. En Nuevo León, especies como la rana toro y la rana grillo del noreste dependen completamente de la comunicación sonora para encontrar pareja. Los machos cantan para atraer hembras, pero el ruido urbano enmascara estos llamados, reduciendo la eficiencia del cortejo.
Con menos encuentros reproductivos, las poblaciones comienzan a fragmentarse. Y cuando disminuye su variabilidad genética, aumentan las probabilidades de declive local.
Pero el problema va más allá de perder ranas: los anfibios controlan plagas y funcionan como bioindicadores, por lo que su presencia (o ausencia) habla de la salud del ambiente. Su desaparición se traduce en más mosquitos, más insectos y ecosistemas urbanos desequilibrados.

Reptiles urbanos: estrés y cambios de comportamiento
Aunque los reptiles no cantan ni dependen de señales acústicas para reproducirse, sí dependen de su percepción del entorno. El ruido constante puede dificultarles detectar amenazas o encontrar alimento.
Especies como la lagartija de collar reticulada (Crotaphytus reticulatus) o el camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare) alteran sus horarios de actividad o sus rutas de forrajeo para compensar el ruido. Estos cambios pueden parecer menores, pero incrementan el estrés fisiológico, reducen el éxito reproductivo y aumentan la vulnerabilidad a enfermedades.
Estos pequeños ajustes, acumulados en el tiempo, pueden modificar la organización ecológica de los reptiles en zonas urbanas.

Aves urbanas: alteración de cantos y disminución de reproducción
Las aves son el grupo estrella cuando hablamos de acústica. Muchas especies, como el pinzón mexicano o el mirlo café, han modificado sus cantos para hacerse oír entre el ruido urbano: cantan más fuerte, más agudo o más rápido.
Aunque esta flexibilidad demuestra su capacidad de adaptación, no siempre es suficiente. Muchas hembras prefieren frecuencias más bajas, por lo que los machos que cambian su canto pueden perder atractivo reproductivo.
Menos reproducción significa poblaciones más pequeñas, y la disminución de aves urbanas afecta de forma directa a los ecosistemas: ellas dispersan semillas, controlan insectos y ayudan a mantener el verdor de las ciudades.

Mamíferos urbanos: el caso de los murciélagos
Los murciélagos son verdaderos maestros de la acústica. Utilizan la ecolocalización para navegar y cazar insectos por la noche. Pero el ruido nocturno generado por bares, carreteras y maquinaria puede interferir con estas señales, dificultando la detección de presas.
Esto provoca que los murciélagos gasten más energía buscando alimento, tengan menos éxito de caza y reduzcan su capacidad reproductiva. Dado que consumen enormes cantidades de insectos, y muchos de ellos son plagas agrícolas o transmisores de enfermedades, la disminución de los murciélagos tiene consecuencias incluso para la salud humana.
Aquí la acústica no es solo un problema ambiental: puede convertirse en un reto de salud pública.

Conclusión: ¿Qué podemos hacer? Una propuesta para ciudades más silenciosas y biodiversas.
La contaminación acústica urbana afecta a todos los grupos de vertebrados analizados: interfiere con la comunicación de anfibios y aves, altera el comportamiento de reptiles y reduce la eficiencia de caza en murciélagos. Esto implica un riesgo para la biodiversidad y para los servicios ambientales que estos animales brindan.
Mi propuesta de solución se basa en cuatro pilares:
Diseño urbano sensible al sonido:
Crear zonas verdes y corredores ecológicos que funcionen como amortiguadores acústicos.
Incorporar vegetación densa y estructuras que reduzcan la propagación del ruido.
Regulación del ruido en áreas críticas:
Establecer límites de ruido en zonas con alta biodiversidad, especialmente cerca de cuerpos de agua y parques urbanos.
Infraestructura acústica:
Implementar barreras de sonido en vialidades y zonas industriales cercanas a hábitats sensibles.
Educación y cultura del silencio:
Fomentar buenas prácticas ciudadanas, como evitar ruidos innecesarios y promover entornos sonoros más saludables.
¿A quién va dirigido este enfoque?
Principalmente a:
Biólogos de la conservación.
Ecólogos urbanos.
Ingenieros ambientales y acústicos.
Tomadores de decisiones y autoridades municipales.
Urbanistas y arquitectos paisajistas.
Integrar la acústica como un elemento ecológico dentro del diseño urbano no es solo deseable: es necesario. Al atender el impacto del ruido, no solo protegemos a los vertebrados urbanos, sino que contribuimos a construir ciudades más sostenibles, saludables y armónicas para todos.

Referencias:
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Covarrubias Treviño, O. E. (2025). Asociación del campo eléctrico (E) y del campo magnético (B) con la densidad y la diversidad de la avifauna en una localidad del municipio de Juárez, Nuevo León (Tesis de licenciatura).
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