Meliponas: herencia viva de los pueblos y guardianas de la biodiversidad
- Iram Pablo Rodríguez-Sánchez
- hace 3 días
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El pasado 20 de mayo se celebró el Día Mundial de las Abejas, una fecha proclamada por la ONU para reconocer el papel esencial de estos polinizadores en la vida del planeta. Dentro de la gran diversidad de especies, las abejas sin aguijón (tribu Meliponini) destacan no solo por su biología particular, sino también por su profundo vínculo con la historia y la cultura de los pueblos originarios de América Latina.
En México se han identificado más de 46 especies de meliponas, distribuidas principalmente en regiones tropicales y subtropicales del país. Entre las más conocidas se encuentran Melipona beecheii, Scaptotrigona mexicana, Plebeia frontalis, Trigona nigra, Nannotrigona perilampoides y Tetragonisca angustula. Cada una presenta adaptaciones únicas a su entorno y produce mieles con características sensoriales y químicas distintas, reflejo de la flora local y del microclima donde habitan.

Las meliponas producen una miel de sabor intenso, textura fluida y aroma floral, con propiedades antibacterianas, antioxidantes y cicatrizantes. Su composición rica en compuestos fenólicos y enzimas naturales la convierte en un producto altamente valorado en la medicina tradicional y en la investigación científica contemporánea. En comunidades mayas y otomíes, esta miel se utiliza para tratar afecciones respiratorias, digestivas y oculares, además de formar parte de rituales de sanación y ofrendas ceremoniales.
Más allá de la miel, su mayor aporte está en la polinización de plantas nativas y cultivos agrícolas. Las meliponas son esenciales para la reproducción de especies como el café, cacao, aguacate, chile, papaya, guanábana, vainilla y diversas frutas tropicales, además de contribuir a la regeneración de bosques y selvas. Su actividad polinizadora garantiza la producción de alimentos y la estabilidad genética de las plantas, fortaleciendo la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático.
La práctica ancestral de la meliponicultura ha resurgido como una alternativa sostenible que combina conservación, producción de miel y fortalecimiento comunitario. Diversos proyectos en Yucatán, Chiapas, Veracruz y Oaxaca buscan rescatar el conocimiento tradicional y adaptarlo a los retos actuales, promoviendo la protección de los hábitats y la valoración de la miel melipona como producto de alto valor ecológico y cultural.
En este aniversario, recordar a las abejas sin aguijón es también un llamado a la acción: proteger sus hábitats frente a la deforestación, reconocer el saber de las comunidades que las han cuidado por siglos y fomentar la investigación científica que permita comprender mejor su papel en la polinización y en la dinámica de los ecosistemas. Celebrarlas es celebrar la vida, la diversidad y la memoria cultural que nos conecta con la naturaleza.
