MurciƩlagos y entornos invisibles en la ciudad
- Oscar Eduardo Covarrubias TreviƱo
- hace 6 dĆas
- 6 Min. de lectura
Si alguna vez te has preguntado cómo los entornos invisibles que generan nuestras ciudades, como la luz artificial, el ruido o los campos electromagnĆ©ticos, afectan a la fauna nocturna, especialmente a los murciĆ©lagos, aquĆ encontrarĆ”s una explicación basada en ciencia actual y en una perspectiva biológica y biofĆsica.
El texto que aquĆ se presenta combina divulgación accesible con bases cientĆficas, y pretende abrir la conversación sobre cómo la tecnologĆa y la vida silvestre pueden coexistir en ciudades mĆ”s conscientes.

La noche en la ciudad y el rol de los murciĆ©lagosĀ
La vida urbana no solo transforma el paisaje visible, tambiƩn moldea los entornos invisibles donde la fauna se adapta o desaparece. Uno de esos entornos es el electromagnƩtico, un componente cada vez mƔs presente y menos comprendido de nuestras ciudades.
Al caer la noche, mientras la mayorĆa de las personas se resguardan en sus hogares, las ciudades despiertan a otro ritmo. Entre el bullicio del trĆ”fico, el resplandor de farolas, los anuncios luminosos y el murmullo lejano de la mĆŗsica nocturna, hay seres que inician su jornada: los murciĆ©lagos. Estos mamĆferos alados, a menudo temidos e incomprendidos, vuelan entre parques y avenidas desempeƱando funciones vitales que casi siempre pasan desapercibidas.Ā

Beneficios ecológicos de los murciĆ©lagosĀ
Al devorar miles de insectos cada noche, evitan que plagas agrĆcolas o urbanas se descontrolen; al visitar flores, contribuyen a la polinización de plantas que sostienen ecosistemas enteros; al dispersar semillas, promueven la regeneración de bosques. Son, en pocas palabras, aliados invisibles de nuestra vida cotidiana.
Aunque recibimos todos estos beneficios, hemos construido un paisaje urbano que no siempre les favorece. Las luces que nunca se apagan, los ruidos que saturan el ambiente, el aire contaminado que respiramos y la constante reducción de Ôreas verdes se convierten en obstÔculos para su supervivencia.
Lee el artĆculo: Impacto de la Contaminación AcĆŗstica en Vertebrados Terrestres Urbanos de Nuevo León: Una Mirada Divulgativa

Presiones urbanas sobre los murciĆ©lagosĀ
Luz artificial: La luz artificial, por ejemplo, actĆŗa como una frontera invisible: mientras que algunas especies aprovechan la abundancia de insectos que se acumulan en torno a las farolas, otras evitan esas zonas iluminadas porque incrementan el riesgo de depredación. AsĆ, lo que para un murciĆ©lago pipistrelo representa un banquete fĆ”cil, para un murciĆ©lago de herradura significa un terreno prohibido.
Ruido urbano: El ruido urbano añade otra capa de complejidad: el sonido de motores, bocinas y música en alto volumen interfiere con la ecolocalización, ese sonar natural que les permite orientarse y cazar.
Contaminación del aire: El aire contaminado tampoco es un asunto menor: estudios han demostrado que la exposición prolongada a partĆculas finas reduce la capacidad de oxigenación, un costo fisiológico que compromete su rendimiento nocturno.
Contaminación electromagnĆ©tica: A estas presiones se suma una amenaza silenciosa y casi inadvertida: la contaminación electromagnĆ©tica.Ā La energĆa electromagnĆ©tica se propaga en forma de ondas y puede clasificarse en radiación ionizante (como los rayos X o gamma) y no ionizante (como las ondas de radio, microondas o seƱales de telefonĆa). La intensidad de estos campos se mide en voltios por metro (V/m) o microteslas (µT), y su regulación suele guiarse por el principio ALARA (As Low As Reasonably Achievable), que busca mantener la exposición tan baja como sea razonablemente posible.
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Evidencias de efectos en la actividad de murciƩlagos
ĀæQuĆ© significa convivir con este entorno invisible para los murciĆ©lagos? Los primeros indicios apuntan a impactos relevantes. En zonas urbanas, los niveles promedio de exposición varĆan entre 0.1 y 6 V/m, dependiendo de la distancia a las fuentes emisoras. En Escocia se documentó una disminución significativa de la actividad de murciĆ©lagos en las cercanĆas de instalaciones de radar, donde los campos elĆ©ctricos superaban los 2 V/m (Nicholls y Racey 2007). Experimentos controlados mostraron que la simple activación de radares portĆ”tiles bastaba para reducir la actividad de forrajeo, aun sin cambios en la abundancia de insectos, lo que sugiere un efecto directo de la radiación (Nicholls y Racey 2009).Ā

Interferencia en la orientación magnĆ©ticaĀ
El fenómeno adquiere mayor relevancia al considerar que varias especies utilizan el campo magnĆ©tico terrestre como brĆŗjula interna. MurciĆ©lagos como Nyctalus plancyi o Eptesicus fuscus pueden detectar variaciones extremadamente sutiles en el campo geomagnĆ©tico y orientarse con base en ellas (Holland et al. 2006; Wang et al. 2007). Si los campos electromagnĆ©ticos artificiales interfieren con estas seƱales naturales, el resultado podrĆa ser desorientación, desvĆo de rutas migratorias o dificultad para hallar refugios.
Posibles efectos fisiológicos
AdemĆ”s de los efectos en la orientación, se han descrito posibles consecuencias fisiológicas. La exposición prolongada a radiación no ionizante podrĆa inducir estrĆ©s oxidativo, alterar niveles hormonales o modificar la respuesta inmune (Blanca et al. 2023a, 2023b). TambiĆ©n se ha observado que algunas especies evitan Ć”reas con alta radiación, reduciendo asĆ su espacio vital (Froidevaux et al. 2023). Aunque la evidencia sigue siendo limitada, la tendencia es clara: los campos electromagnĆ©ticos pueden actuar como un factor de estrĆ©s adicional en ambientes urbanos.

VacĆos de conocimiento y nuevos desafĆosĀ
Los vacĆos de conocimiento siguen siendo amplios. La mayorĆa de los estudios sobre contaminación electromagnĆ©tica se han realizado fuera de contextos urbanos, por lo que aĆŗn falta evaluar cómo interactĆŗan estas ondas con otras presiones ambientales, como la luz artificial o el ruido. A ello se suma la escasez de mediciones sistemĆ”ticas en refugios y corredores de vuelo, asĆ como la necesidad de estudios que analicen los efectos acumulativos a largo plazo (Levitt et al. 2022; Bektas et al. 2021).
Planificación urbana y soluciones preventivasĀ
Frente a esta incertidumbre, la planificación urbana puede desempeƱar un papel crucial. Evitar la instalación de antenas o radares cerca de parques, corredores verdes y refugios de murciĆ©lagos serĆa una medida preventiva sencilla pero efectiva. Asimismo, incorporar mediciones de radiación electromagnĆ©tica en los estudios de biodiversidad urbana y promover espacios con baja iluminación y ruido contribuirĆa a crear ācarreteras nocturnasā seguras para la fauna. Visualicemos un parque con Ć”rboles altos, luces suaves y un entorno tranquilo: un refugio no solo para los murciĆ©lagos, sino para toda la vida nocturna.
Lee el artĆculo:Ā ĀæTienen algĆŗn efecto los campos electromagnĆ©ticos emitidos por torres de alta tensión sobre las aves?

MurciĆ©lagos urbanos: un sĆmbolo de resilienciaĀ Ā Ā
A pesar de las amenazas, los murciĆ©lagos urbanos son un sĆmbolo de resiliencia. Han aprendido a adaptarse a las luces, los ruidos y, posiblemente, a los niveles actuales de radiación. Su presencia nos recuerda que la vida silvestre puede coexistir con la tecnologĆa, siempre que actuemos con responsabilidad y conocimiento. La contaminación electromagnĆ©tica es un reto emergente, pero tambiĆ©n una oportunidad para rediseƱar nuestras ciudades de forma mĆ”s consciente y sustentable.Ā
Cuidar a los murciĆ©lagos urbanos es cuidar el equilibrio invisible que sostiene nuestras ciudades. Comprender y mitigar los efectos de la contaminación electromagnĆ©tica es un paso necesario hacia urbes donde la tecnologĆa y la naturaleza puedan coexistir en armonĆa.Ā
La presencia de murciĆ©lagos en las ciudades nos recuerda que incluso los entornos mĆ”s industrializados dependen de equilibrios invisibles para sostener la vida. Comprender cómo la contaminación electromagnĆ©tica altera estos delicados sistemas es un paso esencial hacia una convivencia mĆ”s responsable. Solo al reconocer nuestros impactos podremos construir urbes donde tecnologĆa y naturaleza crezcan en armonĆa.Ā

Referencias:
Bektas, F., et al. 2021. Transportation Research Record 2675: 43816. https://doi.org/10.1177/03611981211043816Ā
Blanca, M., et al. 2023a. Health Physics 124:1624. https://doi.org/10.1097/HP.0000000000001624Ā
Blanca, M., et al. 2023b. Health Physics 124:1625. https://doi.org/10.1097/HP.0000000000001625Ā
Froidevaux, J. S. P., et al. 2023. Proceedings of the Royal Society B 290:20222510. https://doi.org/10.1098/rspb.2022.2510Ā
Holland, R. A., et al. 2006. Nature 444:702.Ā
Levitt, B. B., et al. 2022. Frontiers in Public Health 10:1000840. https://doi.org/10.3389/fpubh.2022.1000840Ā
Nicholls, B., y P. Racey. 2007. Biology Letters 3:229-232.Ā
Nicholls, B., y P. Racey. 2009. PLoS ONE 4:e6246.Ā
Senzaki, M., et al. 2020. Nature 587:605-609.Ā
Stone, E. L., G. Jones, y S. Harris. 2009. Current Biology 19:1123-1127.Ā
Wang, Y., et al. 2007. Proceedings of the Royal Society B 274:2901-2905.Ā
