Ozempic y Mounjaro: entre la medicina, la moda y los riesgos para la salud
- Sandra Garduño

- 19 mar
- 4 Min. de lectura
En los últimos años, el uso de medicamentos para bajar de peso como Ozempic y Mounjaro se ha vuelto tendencia en redes sociales y entre celebridades, posicionándose como una “solución rápida” para la pérdida de peso. Sin embargo, lo que comenzó como una práctica mediática hoy se ha extendido a miles de personas que, sin supervisión médica, recurren a fármacos diseñados originalmente para tratar la diabetes tipo 2.
Pero, ¿qué riesgos tiene usar medicamentos para la diabetes con fines estéticos? Más allá de los resultados visibles, su uso no indicado puede tener consecuencias importantes para la salud, desde efectos secundarios hasta complicaciones más serias.
En este artículo exploramos qué son realmente estos medicamentos y cuáles son los riesgos de utilizarlos sin prescripción médica, para tomar decisiones informadas basadas en evidencia y no en tendencias.
¿Qué tipo de medicamentos son?
Estos medicamentos pertenecen a un grupo de fármacos llamados agonistas del receptor GLP-1. Estos medicamentos imitan una hormona natural del cuerpo que ayuda a:
Regular los niveles de glucosa en sangre
Estimular la liberación de insulina
Disminuir el apetito
Retardar el vaciamiento gástrico
Por estas razones, su uso principal es el tratamiento de la diabetes tipo 2, especialmente en pacientes que no logran un adecuado control con otros medicamentos.

¿Quiénes realmente lo necesitan?
El uso de este tipo de medicamentos sí está indicado, pero bajo criterios médicos específicos:
Personas con diabetes tipo 2
Pacientes con obesidad o sobrepeso con comorbilidades (como hipertensión, resistencia a la insulina o síndrome metabólico), siempre bajo evaluación médica
Pacientes con alto riesgo cardiovascular, en casos muy específicos y bajo evaluación médica
Es importante recalcar que no es un medicamento para bajar de peso en personas sanas.
De tratamiento médico a “tendencia” de belleza
En los últimos años, estos medicamentos se han popularizado como una solución “rápida” para la pérdida de peso, impulsados en gran medida por redes sociales, celebridades y estándares de belleza cada vez más exigentes. En una cultura donde la delgadez se ha establecido como el ideal de belleza —muchas veces respaldada por una visión reduccionista y errónea de la “salud” que estigmatiza los cuerpos grandes— la presión estética puede llevar a priorizar la apariencia por encima del bienestar real.
Esto ha generado una preocupante tendencia en la que personas sin diagnóstico médico buscan acceder al medicamento únicamente para bajar de peso, muchas veces sin supervisión profesional ni información completa sobre los riesgos.

Riesgos del uso inadecuado
El uso de medicamentos como Ozempic o Mounjaro sin indicación ni seguimiento médico puede tener efectos en el cuerpo desde las primeras semanas. Aunque muchas veces se perciben como “leves” o esperados, no deben normalizarse.
Entre los efectos más frecuentes se encuentran:
Náuseas persistentes
Vómito
Diarrea o estreñimiento
Dolor abdominal leve a moderado
Sensación de saciedad extrema
Estos síntomas pueden interferir con la alimentación diaria, favorecer la deshidratación y afectar el estado general de salud, especialmente cuando no existe acompañamiento profesional para ajustar dosis o manejo de efectos secundarios.
Complicaciones médicas relevantes
Más allá de los efectos iniciales, el uso sin evaluación clínica puede aumentar el riesgo de complicaciones más serias, particularmente cuando no se consideran antecedentes médicos, condiciones preexistentes o interacciones con otros tratamientos.
Entre las principales complicaciones se incluyen:
Pancreatitis aguda
Alteraciones en la vesícula biliar
Hipoglucemia
Problemas renales relacionados con deshidratación
Pérdida de masa muscular (cuando se usa sin control nutricional)
Estos riesgos aumentan cuando no se consideran antecedentes médicos, dosis correctas o posibles interacciones. Además, suspender el medicamento de forma abrupta o utilizar dosis inadecuadas puede agravar estos efectos y generar desequilibrios metabólicos importantes.

Efecto rebote, fluctuaciones de peso y riesgo cardiovascular
Cuando estos medicamentos se utilizan como una solución rápida —sin cambios sostenibles en hábitos o sin un abordaje integral— es común que aparezca un efecto rebote.
Esto puede manifestarse como:
Regreso intenso del apetito al suspender el tratamiento
Recuperación del peso perdido, incluso en mayor proporción
Uso repetido del medicamento sin supervisión médica
Más allá del peso en sí, estas fluctuaciones constantes representan un riesgo importante para la salud. Diversos estudios han demostrado que los cambios bruscos de peso pueden afectar negativamente el sistema cardiovascular, al generar variabilidad en la presión arterial, los niveles de glucosa, los lípidos y el ritmo cardiaco.
Este “sube y baja” de peso se asocia con un mayor riesgo de desarrollar condiciones como angina de pecho, infarto de miocardio e incluso muerte prematura. Además, puede favorecer procesos como la ateroesclerosis, es decir, la acumulación de colesterol en las arterias, incrementando el riesgo de enfermedades cardiovasculares a largo plazo.
Este ciclo no solo impacta el cuerpo a nivel físico, sino que también refleja que no se están abordando las causas de fondo del sobrepeso, en caso de existir, como factores metabólicos, emocionales, sociales o de estilo de vida.

Impacto social y en el sistema de salud
El uso indiscriminado de estos medicamentos también tiene consecuencias más amplias:
Desabasto para pacientes que realmente lo necesitan
Incremento en costos
Medicalización innecesaria del cuerpo y la estética
Esto refleja un problema estructural: la búsqueda de soluciones rápidas frente a procesos complejos como el manejo del peso y la salud metabólica.
Más allá del medicamento: una visión integral
El tratamiento del sobrepeso y la obesidad requiere un enfoque integral que incluya:
Alimentación balanceada
Actividad física regular
Atención psicológica
Seguimiento médico
Ningún medicamento sustituye estos pilares.
Los medicamentos para bajar de peso basados en agonistas GLP-1 son herramientas médicas útiles cuando están bien indicadas. Sin embargo, su uso inadecuado puede generar riesgos importantes a nivel individual y colectivo. La pérdida de peso debe abordarse desde un enfoque integral y acompañado por profesionales de la salud. La salud no debe tratarse como tendencia, sino como un proceso informado, acompañado y responsable.

Referencias bibliográficas
American Diabetes Association. (2024). Standards of Medical Care in Diabetes.
Davies, M. et al. (2021). Semaglutide and weight management. New England Journal of Medicine.
Secretaría de Salud (México). (2023). Guías de práctica clínica para diabetes tipo 2.
Wilding, J. et al. (2021). Once-weekly semaglutide in adults with overweight or obesity. NEJM.
FDA (2023). Safety information for GLP-1 receptor agonists.



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